Una de las principales compañías del sector sanitario recibió, a través de su canal ético, una denuncia que apuntaba a un posible caso de competencia desleal protagonizado por el director de una de sus clínicas. La información recibida planteaba indicios relevantes, pero no ofrecía evidencias suficientes para adoptar una decisión con las garantías necesarias.
La organización necesitaba determinar si existían realmente conductas incompatibles con las obligaciones del directivo y si los hechos justificaban la adopción de medidas disciplinarias. Actuar sin pruebas suponía un riesgo jurídico; no actuar podía comprometer la integridad de la organización y la confianza en el propio canal ético.
Grupo Paradell llevó a cabo una investigación independiente orientada a verificar los hechos denunciados y reconstruir objetivamente la actividad desarrollada por el empleado.
El análisis permitió acreditar que el directivo utilizaba el tiempo correspondiente a una reducción de jornada para desarrollar funciones de gestión y trabajo en otra clínica vinculada a una sociedad administrada por un familiar directo. Asimismo, la investigación puso de manifiesto que determinadas ausencias justificadas ante la empresa coincidían con la realización de actividad profesional en ese otro establecimiento, sin conocimiento ni autorización de su empleador.
La información obtenida permitió a la compañía acreditar la existencia de un incumplimiento grave de las obligaciones laborales y adoptar una decisión disciplinaria basada en hechos objetivamente contrastados.
El despido fue posteriormente impugnado por el trabajador. Sin embargo, los tribunales confirmaron la procedencia de la decisión empresarial, considerando acreditada la transgresión de la buena fe contractual y el abuso de confianza, respaldando la actuación desarrollada durante la investigación.

