El Derecho | Inteligencia Económica, arma del CEO para combatir los ciberriesgos actuales

Inteligencia Económica, arma del CEO para combatir los ciberriesgos actuales

¿Por qué las grandes crisis suponen el fin para unas organizaciones y, en cambio, una gran oportunidad para otras? ¿Qué ventajas aporta el uso de la inteligencia económica en el éxito de la toma de decisiones de los CEOs? ¿Cómo pueden prepararse las empresas para afrontar los desafíos derivados de la actual coyuntura económica?

Con el fin de arrojar luz sobre estas y otras cuestiones de máxima relevancia empresarial, diversos expertos de Grupo Paradell, consultora especializada en la lucha contra el riesgo corporativo y digital, se han dado cita en una jornada para desgranar las claves para un adecuado manejo de estrategias de inteligencia por parte de los máximos responsables de las empresas. Así, podrán utilizar las herramientas necesarias para eliminar las principales amenazas o, al menos, mitigar sus consecuencias negativas.

Según los expertos, el concepto de inteligencia económica es el resultado de la comprensión del entorno, de los diferentes factores que inciden en él y de los propios riesgos externos; y todo ello, con el fin de conseguir el conocimiento preciso que permita a quienes deben tomar las decisiones estratégicas actuar de una manera informada, de acuerdo con la prospectiva de presente y futuro.

La inteligencia, la mejor aliada del CEO

Cristina Cajigos, Key Account Manager de Grupo Paradell y especialista en Inteligencia Económica, recordó a los asistentes que “la coyuntura actual ha generado unos cambios en la economía que sólo se traducirán en ventajas competitivas, crecimiento y progreso si los CEOs saben adelantarse a lo que el mercado precisa, pues estos líderes se perfilan como los máximos responsables de la gestión de riesgos en las organizaciones”.

Para esta experta, “nada es un riesgo u oportunidad por sí mismo. Todo dependerá de la gestión del conocimiento que tengamos ante una situación determinada […] Y es que, no debemos olvidar que el conocimiento es la suma de la propia experiencia y el valor que aporta la inteligencia económica”.

Preguntada por los factores que en mayor medida influyen en la coyuntura económica y, por tanto, pueden desestabilizar la marcha de cualquier organización, Cajigos apuntó a la ciberseguridad, las tecnologías emergentes o la presencia de requisitos normativos y regulatorios. Además, destacó el actual contexto de incertidumbre geopolítica o la inflación como otros factores decisivos que pueden amenazar el poder de decisión de los mandatarios.

Identificados los riesgos, para la experta en Inteligencia Económica existe un aspecto esencial que puede marcar la diferencia entre una buena y mala gestión: las preguntas que deben hacerse los responsables de las organizaciones para saber si están preparados para afrontar los riesgos existentes.

“¿Qué tipo de estrategia marca la evolución de mi empresa? ¿En qué invierto mis recursos? ¿Responden estas inversiones a los elementos clave del mercado actual? ¿Cuento con un plan de continuidad de negocio en caso de ciberataque? ¿Tengo asegurada mi cadena valor? ¿Entiendo que como CEO debo liderar la gestión de estos riesgos?”, son algunas de ellas.

Identificar y monitorizar, las claves

“Identificar y monitorizar aquellos elementos que nos ayudarán a conseguir los resultados y aquellos otros que influirán en los primeros”. En opinión de Hugo Zunzarren, Director del Área de Inteligencia Económica de Grupo Paradell, así es cómo haciendo uso de la inteligencia se pueden gestionar y combatir los riesgos del CEO.

Para el experto, gracias al empleo de la prospectiva y al conocimiento exhaustivo del mercado, de las circunstancias que lo rodean, y de la propia reacción de la competencia, las organizaciones podrán beneficiarse de las ventajas del uso de la inteligencia que, en su opinión, permitirán “la validación de hipótesis, es decir, de las probabilidades de que se dé una determinada situación, anticipar los cambios del mercado adaptando las estrategias a las probabilidades de las hipótesis, monitorizar aquellos intangibles que inciden en los riesgos reputaciones de las organizaciones y, por último, adelantarse a las estrategias futuras de los competidores”.

Zunzarren finalizó su intervención recordando que, para hacer frente a las amenazas de forma eficaz, es preciso tener en cuenta en todo momento que las soluciones provistas “deben ser tan a medida como particulares e intransferibles sean los problemas”.  

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