18 abril, 2018 Fernando Dombriz Sanz

El fraude alimentario transgrede la confianza del consumidor

Esta semana se celebra en Barcelona Alimentaria 2018, el Salón Internacional de Alimentación, Bebidas y Gastronomía líder en España y en toda la esfera del Mediterráneo. Aprovechando que esta feria es un referente internacional para el sector, desde Grupo Paradell hemos querido aprovechar la ocasión para trazas las líneas básicas de lo que se define como fraude alimentario y qué podemos hacer para detectarlo.

El fraude alimentario consiste en engañar deliberadamente y con ánimo de lucro allí donde se encuentren alimentos que, de una manera u otra, no se puedan considerar auténticos: es decir, que no respondan a las legítimas expectativas de los consumidores o de otros actores de la cadena agroalimentaria, como por ejemplo los operadores del sector agroalimentario. Podemos considerar que se produce un fraude alimentario cuando las características, las propiedades, la calidad o la cantidad de alimento no corresponden con la información que se comunica.

Los principales tipos de fraude alimentario que se producen son la falsificación y la adulteración de alimentos o ingredientes alimentarios, las declaraciones o presentaciones falsas, engañosas, ilegibles u omitidas en el etiquetado de los envases o en la rotulación de los embalajes, así como la presentación engañosa de dichos envases o embalajes.

Un segundo grupo de fraudes muy común se produce en relación a la cantidad de alimento, y es habitual encontrar una defraudación en el peso, volumen o las unidades de producto declaradas u ofertadas.

Un tercer tipo de fraude alimentario se refiere a la afectación de la calidad del producto como, por ejemplo, anunciando una textura del alimento que no es cierta, un valor nutricional falso o la elaboración a través de un proceso tecnológico que es mentira. Finalmente, el último conjunto de fraudes alimentarios más habituales se refieren a los que afectan a la pureza (contaminación del alimento, residuos y productos de alteración) y la identidad (sustituir una especie por otra).

¿Qué puedo hacer si sospecho de un fraude alimentario?

En el caso de encontrar o ser víctima de un fraude alimentario es muy importante acudir lo antes posible al organismo de la administración pública que se encargue de la vigilancia sanitaria de los alimentos en la ciudad o la Comunidad Autónoma donde resida. Es importante destacar en ese sentido que, si un producto en mal estado llega al consumidor, revela que la cadena de controles de todo el proceso de producción y vigilancia del producto ha fallado en algún punto. De esta manera, si alertamos a las autoridades del fraude, tendrán la oportunidad de revisar toda la cadena de producción para que no vuelva a ocurrir.

En los casos de fraude alimentario desde Grupo Paradell recomendamos conservar los tickets o facturas de los alimentos comprados, no tirar nunca los alimentos que se hayan podido ingerir en las últimas 48 o 72 horas que causaron la enfermedad y conservarlo en frío (preferentemente en el congelador) hasta su análisis por el equipo de Salud Pública pertinente.

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